Situado a un tiro de piedra de las ruinas de Itálica, el Monasterio de San Isidoro del Campo es uno de esos tesoros ocultos de Sevilla que suelen pasar desapercibidos para el gran público, pero que guardan una riqueza histórica y artística apabullante. Fundado en 1301 por Alonso Pérez de Guzmán (el famoso Guzmán el Bueno) y su esposa María Alonso Coronel, el monasterio nació como un panteón familiar y un gesto de devoción sobre el lugar donde, según la tradición, estuvo enterrado San Isidoro de Sevilla antes de ser trasladado a León. A lo largo de los siglos, fue habitado por monjes cistercienses y más tarde por jerónimos. Sin embargo, su episodio más fascinante (y peligroso) ocurrió en el siglo XVI: el monasterio se convirtió en un foco del protestantismo en España. Varios monjes, influenciados por las ideas de Erasmo y Lutero, tuvieron que huir de la Inquisición. Entre ellos estaba Casiodoro de Reina, autor de la «Biblia del Oso», la primera traducción completa de la Biblia al castellano.
El monasterio es un «monasterio doble» (tiene dos iglesias pegadas) y mezcla estilos que van desde el mudéjar y el gótico hasta el barroco. Son el corazón del conjunto. Debido a la ampliación de la familia Guzmán, se construyeron dos naves gótico-mudéjares colindantes, se puede visitar:
- Iglesia de San Isidoro: La original, con impresionantes pinturas murales.
- Iglesia de San Juan Bautista: Donde se encuentra el Retablo Mayor, una obra maestra de Juan Martínez Montañés. No te pierdas la figura de San Jerónimo, considerada una de las cumbres de la escultura barroca española.
- Claustro de los Evangelistas: De estilo mudéjar, decorado con frescos que narran la vida de Cristo. Es un remanso de paz con una estética muy andaluza.
- Claustro de los Muertos: Más sobrio y antiguo, respira esa atmósfera monacal de recogimiento absoluto.
- El Refectorio: Aquí es donde los monjes comían en silencio mientras uno leía las escrituras. Destaca por su majestuosidad y por las pinturas murales que decoran sus paredes, incluyendo una representación de la Sagrada Cena.
- La sacristía : A menudo llamada la «capilla sixtina» del monasterio por la calidad de sus frescos y su ornamentación barroca. Es pequeña, pero visualmente impactante.
A continuación puedes ver algunas imágenes de ese dia:















































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